Una mariposa que hermosa es verla crecer, junto a mi.

¿Por que no quieres volar?

¿Por que te quedas junto a mí?

Creo que ahora empiezo a creer en los cuentos de hadas.

Recuerdo como iba caminando por ese bosque espeso antes de llegar a mi casa.

No quería llegar, estaba cansado de ver al asqueroso de mi padre despreciar, a aquella mujer que me dio la vida.

Me acuerdo que comenté una vez que un hada me dijo que las mujeres son diosas entre hombres por que solo ellas dan la vida.

Y mi padre me respondió con una bofetada.

Hay que hacerse imponer, somos mejores que ellas me decían aquel patán.

Yo quería ayudar a mi madre, pero ella estaba sumida en una depresión de la que nunca salía.

Soy tan cobarde, en vez de plantarle cara a ese troglodita decidí lo mas fácil, huir de casa, pensando solo en mi, corría y corría y me di cuenta que deje algo más valioso que mi propia vida en esa casa, a mi madre.

Pero antes de salir de ese bosque, ya no era yo. Las hadas me habían hablado, me habían dado fuerza.

Que locura pensarían algunos si me escucharan, pero me da igual, prefiero creer en algo que los demás no creen.

Aquella mariposa que esos seres me dejaron en el hombro me acompañó hasta mi casa.

Cuando llegue, mi padre estaba obligando a mi madre a mantener relaciones sexuales, forzudamente.

La mariposa se agitó.

La mariposa voló.

La mariposa se posó en mi padre, y lo dejo en un estado extraño, estaba vivo, pero no se movía de aquel sitio.

Mi madre y yo corrimos fuera de aquel lugar. Sus ojos ya no eran como antes, grises y tistes.

Se podría decir que sin mediar palabra entendió que todo lo que decía cuando era un niño era cierto.

Creer es poder me decían las hadas y así es.

Después de todo lo ocurrido mi madre pensó que tenía algún trastorno, por lo que ahora me inflan a pastillas. La persona que más quiero y no me cree, la ayude tanto.

Pero no importa. POR QUE ELLA ES MI MADRE. Me decían las hadas.

Uno esta solo por que quiere. Yo siempre estoy acompañado de mis fieles amigas, son como las estrellas, por el día están lo que ocurre que el sol es tan radiante que las oculta pero en la noche son majestuosas mujeres aladas.

Venid a mi, pequeñas y darme paz.

Por ritsuka.

* este relato también podeis verlo en:

http://www.quieroquemeleas.com/